viernes, 15 de mayo de 2009


No quiero ser tu dueña, esa que te dice lo que tenes que hacer, y luego te margina. Simplemente quiero ser esa que te quiere y te mima, esa que en esa madrugada de desvelo, feliz, extasiada, intensamente disfruto de la paz de tu rostro mientras dormías. No me gustaría ser esa que de rodillas suplica tu amor, esa que te tortura y lastima con su fuerte obsesión, solamente ansio ser aquella que naturalmente desees. Solo intento ser aquella que te pueda enseñar, que quizás exista el amor eterno, que talvez la felicidad tenga dueño, que cuando se quiere se exige, cuando se ama se entrega, desde el mas dulce de los besos, hasta la vida si vos me lo pidieras.

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